Cómo trabajar con mejillones y un escabeche

Ya estamos en verano en Lima!!! Nos toca hacer un escabeche de mejillones o choros como los llamamos en Perú. Luego del mar, una cerveza heladita y una tapita como esta es un éxito asegurado!! En España un día soleado siempre amerita destapar una conserva con una cervecita, frío o calor, no importa!

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Esta receta la hice durante mi primera semana en San Sebastián, para recordar viejos tiempos. En España se come mucho el escabeche de mejillones, generalmente se toma como tapa en casa o en un bar;  servimos un mejillón con su juguito y acompañante sobre una papa frita de bolsa y a la boca. Una delicia!

Una técnica que es importante que les quiero contar en esta ocasión, es el trato al mejillón. Debido a que en el escabeche le vamos a dar también un golpe de calor, es importante sólo blanquearlos en agua con mucha sal. Abrirlos con ayuda de una puntilla como si fueran ostras casi, de tal forma que obtendremos un mejillón mucho más grande y sabroso.

Así que en este post tenemos técnica de cocción en ácidos, manejo de mariscos y una receta deliciosa para disfrutar con los amigos. Mejor imposible!

Preparación y manejo de los mejillones.

  • Hay que eliminar los restos de filamentos que puedan estar adheridos a los mejillones, rascando las valvas con un cuchullo bajo el chorro de agua. No deben dejarse en remojo porque se abren.
  • Para hacer un escabeche, o si se quieren para una preparación futura, el objetivo será sólo matarlos –> para esto se sumergen durante 6-8 segundos en agua hirviendo con 30% sal y luego a un baño maría invertido (que no toquen el agua para luego guardar su jugo). Es importante cocinar al producto en su medio de vida.
  • Repasar con cuchillo muy fino y bien, cortar el pedúnculo, seguir repasando y abrir.  En este caso, veremos que el mejillón es del tamaño de la concha, mucho más grande que cuando lo cocinamos al vapor.

GUARDAR EL AGUA –> servirá para hacer muchas cosas, desde espumas, gelatinas, o para infusionar alguna otra cosa del plato.

  • Cuando los cocinamos por cocciones más largas, la concha se abre sola porque el músculo deja de contraerse.
  • Para almacenarlos así, se guardan en su propia agua con aceite por encima para que no se oxiden y siempre a bajas temperaturas para respetar la cadena de frío.

 

Puntuación de receta

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